Antes de escribir cláusulas, hay que entender el acuerdo que quieres documentar.
La Consulta Profesional nos permite ordenar las condiciones esenciales antes de empezar una redacción que después tenga que rehacerse o que resulte insuficiente para el acto que pretendes realizar.
Qué quieren acordar las partes
Definimos el objetivo real: préstamo, arrendamiento, comodato, reconocimiento de adeudo, uso de un bien, entrega, pago u otro acuerdo privado. El nombre que las personas le dan al acuerdo no siempre coincide con el documento que realmente necesitan.
Quiénes participan
Revisamos quiénes serán las partes, en qué calidad intervienen y qué información o documentos están disponibles. Una persona puede firmar por sí misma, por una empresa o mediante poder, y eso puede cambiar las formalidades necesarias.
Qué debe quedar claro
Ordenamos montos, pagos, fechas, entregas, uso de bienes, obligaciones, incumplimiento, terminación y otras condiciones esenciales según el caso. Cuando esas reglas quedan solo en conversaciones, cada parte puede terminar recordándolas o interpretándolas de manera distinta.
Si un contrato privado realmente basta
Revisamos si aparecen elementos que puedan requerir notaría, ratificación, registro, poder, revisión fiscal, antifraude u otra intervención. Redactar bien el documento equivocado no resuelve una formalidad que la operación necesita.
Sales con claridad sobre qué acuerdo puede documentarse, qué información falta, qué cláusulas esenciales habrá que desarrollar y si corresponde una redacción privada o una vía distinta.