Un acuerdo no se revisa sólo por cómo está escrito. También importa qué obliga, cuándo y con qué respaldo.
Contrastamos el documento con los antecedentes disponibles para identificar qué está suficientemente claro y qué puede generar dudas, incumplimiento o problemas al momento de formalizar.
Quiénes participan y qué relación tienen con el acuerdo
Revisamos las partes identificadas, quién asume obligaciones y si el documento refleja correctamente a las personas que deben intervenir.
Qué obligaciones establece
Analizamos pagos, cantidades, fechas, entregas, uso, posesión, responsabilidades, condiciones y demás compromisos incluidos en el documento.
Qué antecedentes respaldan lo escrito
Consideramos contratos previos, comprobantes, mensajes, recibos, escrituras, fotografías, minutas u otros documentos relacionados con el acuerdo.
Qué formalidad puede necesitar
Revisamos si por la materia, el bien, la forma de firma o el objetivo del documento puede requerirse ratificación, notaría, poder, mediación formal, autoridad u otra intervención.
El objetivo es identificar qué funciona en el documento, qué necesita aclararse y qué debe atenderse antes de firmarlo o utilizarlo como base para una actuación posterior.